Miguel Ángel Barcelona ha sido el encargado de leer el manifiesto del Orgullo LGBTIQ+ 2026 de Alcalá de Guadaíra, en un acto en el que combinó su experiencia personal con una defensa de la diversidad, la libertad y los derechos conquistados. Durante su intervención, celebrada con motivo del 28 de junio, recordó cómo vivió su orientación sexual durante su juventud y reivindicó una ciudad en la que ninguna persona tenga que esconder quién es o a quién ama.

Barcelona abrió su discurso destacando la capacidad de Alcalá para «mirar al futuro sin dejar a nadie atrás» y agradeció la labor del Ayuntamiento, de la Delegación de Igualdad, de las asociaciones colaboradoras y de las personas que participan cada año en la conmemoración.

«Gracias por crear espacios donde la diversidad no se tolera, sino que se celebra, donde la igualdad no es un discurso, sino un compromiso y donde cada persona puede sentirse parte de la comunidad», afirmó.

El comunicador defendió que la bandera del Orgullo representa una realidad cada vez más amplia y diversa. «La diversidad no les quita nada a nadie. Es como ampliar una mesa para que más gente entre a cenar. Nadie pierde su silla. Lo único que ocurre es que hay más conversación, más perspectivas y más riqueza humana», señaló.

Las respuestas que escuchó en 1992

Uno de los momentos más personales de la intervención llegó cuando Barcelona recordó un trabajo de «reporterismo callejero» que realizó en 1992, cuando tenía 18 años y acababa de aceptar que le gustaban los hombres.

Entonces salió a la calle y preguntó a varias personas qué ocurriría si un hijo les dijera que era homosexual. Entre las respuestas que recibió se encontraban frases como «sería para mí una desgracia», «yo lo pongo de patitas en la calle», «lo metería en un tratamiento médico» o «a los desviados se les corrige».

Barcelona recordó también la reacción de una amiga cuando le contó por primera vez que había estado con un chico. «Comenzó a llorar, me abrazó y me dijo: “No quiero que te hagan daño”». Años después, su madre pronunció las mismas palabras cuando conoció su orientación sexual.

Frente a aquellas respuestas, expuso otras recogidas recientemente, entre ellas las de familias que conviven con normalidad con hijos homosexuales, parejas del mismo sexo o niños con dos padres. «Cuando las generaciones nacen y crecen bajo uno de los primeros valores de nuestra Constitución, que es la libertad, el ser humano amplía su visión de la diversidad y de la integración», manifestó.

Barcelona reconoció que continúan produciéndose agresiones, insultos y situaciones de acoso y discriminación. Sin embargo, defendió que «la humanidad seguirá avanzando en defensa de los derechos conquistados» y recordó que permanece el deseo de «vivir con dignidad, de amar sin miedo y de ser reconocido tal y como uno es».

El manifiesto del Orgullo de Alcalá

Tras su intervención personal, Miguel Ángel Barcelona procedió a la lectura del manifiesto municipal del Orgullo LGBTIQ+ 2026, que recuerda que el 28 de junio celebra la diversidad y reivindica los derechos y libertades de todas las personas, con independencia de su orientación sexual, identidad o expresión de género.

El texto reconoce los avances alcanzados en España y reafirma el compromiso del Ayuntamiento de Alcalá con el impulso de políticas públicas destinadas a garantizar la igualdad de trato y la protección de los derechos humanos.

«Seguiremos impulsando una red de espacios donde nadie tenga que ocultarse y reafirmamos nuestra voluntad de seguir trabajando para que nuestro municipio sea un lugar donde cada persona pueda vivir con libertad, desarrollar su proyecto de vida y sentirse parte de la comunidad», recoge el manifiesto.

El documento advierte de que todavía existen situaciones de discriminación, prejuicios y violencia, por lo que plantea continuar trabajando en la educación en valores, la sensibilización, el respeto y la convivencia. «Los derechos conquistados deben ser protegidos cada día y la igualdad nunca puede darse por definitiva», señala.

El manifiesto dirige además un mensaje a quienes todavía sienten miedo al rechazo, dudan de si serán aceptados o han sufrido incomprensión y soledad: «No estáis solos, no estáis solas. Esta es también vuestra casa».

El acto concluyó con la reivindicación de Alcalá de Guadaíra como una ciudad «tolerante e igualitaria, siempre orgullosa y siempre diversa», y con las palabras elegidas por Barcelona para cerrar su intervención: «Salud y libertad».