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La Policía Local, un cuerpo envejecido y falto de efectivos

La plantilla cuenta con sólo 86 agentes con una media de edad de 49 añosEl cuerpo de Policía Local de Alcalá arrastra desde hace muchos años una carencia de efectivos, que lejos de solventarse con la incorporación de agentes, se está viendo agravada cada día por la falta de Ofertas Públicas de Empleo que permitan incorporar a una plantilla envejecida nuevos agentes. Con 86 policías, con una media de edad de 49 años, Alcalá se sitúa muy por debajo de la ratio recomendada, que según cálculos del Sindicato Profesional de Policías Municipales de España –Sppme-A–, está en una horquilla de entre 130 y 149 efectivos. El gobierno reconoce la situación y asegura que «está pendiente la aprobación de la Oferta Pública de Empleo -OPE–».

El presidente del Sppme-A en Alcalá, Marco Sánchez, lamenta que con esta merma «es imposible hacer labores básicas de prevención, vigilancia de las ordenanzas o controles preventivos de alcoholemia». Además, señala, que de los 86 agentes en activo con los que cuenta el cuerpo, 19 están en segunda actividad y no pueden salir a patrullar por las calles. Pero la situación podría ser aún peor porque 11 agentes están prorrogando su primera actividad y otros cuatro de baja de larga duración, reduciéndose los efectivos considerablemente. Tampoco entiende cómo «aún no hay un OPE como en otras poblaciones de la provincia donde ya están los procesos selectivos en marcha, por ejemplo Dos Hermanas y Mairena del Alcor».

Asimismo, el cuerpo podría verse mucho más debilitado a partir de enero con la entrada en vigor del decreto del Gobierno central con el que se aprueba la jubilación anticipada de los policías locales a los 59 años. En la plantilla de Alcalá son 15 agentes los que podrían acogerse a esta medida, entre ellos un inspector, un subinspector, un oficial y doce policías. Si esto ocurre, la plantilla se quedaría con tan sólo 71 efectivos, prácticamente la mitad de lo que indica la ratio. En este escenario, avisa el sindicato, «habría que quitar a policías de las calles para labores administrativas y de oficina, siendo imposible cubrir los servicios básicos».

De media, según el policía y presidente de la Junta de Personal, David Jiménez, hay de forma efectiva entre seis y siete agentes en cada uno de los cinco grupos de trabajo. «Sobre el papel son más, pero siempre hay bajas por enfermedad, días de permiso, vacaciones y otras circunstancias», matiza. El cuerpo está utilizado por debajo de las competencias y posibilidades que tiene. «Nos dedicamos a atender llamadas y a acudir a avisos, a veces tardamos dos horas en asistir a un vecino que tiene la salida de vehículo bloqueada por otro o molestias por ruidos, debido a la falta de personal y a la acumulación de servicios». No tenemos la posibilidad de hacer controles de alcoholemia ni de regular el tráfico ni garantizar la seguridad en las entradas y salidas de los colegios». Ni por asomo la situación daría lugar a implantar la tan demandada policía de barrio o la policía verde.

La situación es tan «extrema», asegura el sindicato, que «muchos servicios se van «parcheando» con horas extras. Aún así, muchos de los agentes ya no pueden trabajarlas porque han llegado al tope permitido. Para manejar esta circunstancia, incluso, «se piden favores a compañeros que no están interesados en trabajarlas».

El panorama se recrudece cuando hay servicios especiales como Semana Santa, Reyes Magos o Carnavales. «¿Cómo cortamos las calles con cuatro policías y dos patrullas? Es imposible», se quejan. Ya en la Feria de 2017 se incorporaron cuatro policías en comisión de servicio –que todavía siguen en el cuerpo– pero esta es una solución provisional. A corto plazo no se prevé una Oferta Pública de Empleo que solvente el problema y, en el caso de aprobarse una de forma inmediata, las personas que aprobasen las oposiciones tendrían que formarse en la Escuela de Seguridad Pública, lo que supondría más de año y medio, en el mejor de los casos.

A la falta de medios humanos se une la de recursos materiales. El sindicato reclama la adquisición de chalecos antibalas, un equipo de protección individual que tienen que compartir toda la plantilla. Cada patrullero tiene dos, en muchos casos no se ajustan a las tallas y suponen un problema de salubridad. «Pasan de unos a otros sudados». En el caso de las mujeres policías, cuatro en total, ni siquiera tienen uno para su complexión. La Delegación de Seguridad asegura que la adquisición está en un proceso administrativo.

Sobre el autor

Francisco Amador

Francisco Amador

Licenciado en Periodismo. Actualmente en Sevilla Actualidad y La Voz de Alcalá. Antes en Localia TV y El Correo de Andalucía.

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