La Divina Misericordia impregnó de sobriedad y silencio las calles de Alcalá. Con su especial recorrido alcanzó el punto cúlmen en la calle Corachas, donde rodeado de oscuridad, público y recogimiento, logró el contexto idóneo para culminar con la Semana Santa 2018.

Galería gráfica: José Manuel Galván