Avanzan las obras de la calle La Mina entre comercios cerrados, un olor a cañería profundo y el triste devenir de unos peatones que no saben muy bien por dónde transitar. En el recuerdo de todos está el trágico suceso del 2 de octubre de 2007, cuando una tromba de agua dejó dos muertos en nuestra ciudad por no tener un tanque de tormentas adecuado.
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