«IV. 13. Divididos en cuatro partes los celtíberos, los más fuertes son, sobre todo, los aruacos [los arévacos], hacia la Aurora y hacia el Noto, que confinan con los carpetanos y las fuentes del Tago; su ciudad de más nombradía, Nomantia. Mostraron su valor en la guerra celtibérica contra los romanos, que duró veinte años, pues fueron destruidos muchos ejércitos junto con sus mandos, si bien, al final, los nomantinos, sitiados, resistieron firmemente salvo unos pocos que entregaron la muralla. Igualmente, los lusones son de la Aurora [orientales], colindantes también ellos con las fuentes del Tago. De los aruacos es la ciudad de Segeda [entre Mara y Belmonte de Gracián, provincia de Zaragoza], y así mismo la de Pallantia [¿Palencia o Palenzuela?]. Dista Nomantia de Cesaraugusta [Zaragoza], de la que dijimos que estaba edificada a la orilla del Ibero, unos ochocientos estadios. Segóbriga [en el término de Saelices], igualmente, es una ciudad de los celtíberos, y Bílbilis [muy cerca de Calatayud, de ahí el gentilicio bilbilitano], en cuyos alrededores Metelo y Sertorio guerrearon. Polibio, cuando describe los pueblos y tierras de los vacceos y de los celtíberos, reúne con las otras ciudades a Segesama [Sasamón, al Oeste de Burgos] y a Intercatia [¿Paredes de Nava o Villalpando?]. Por su parte, Posidonio dice que Marco Marcelo recaudó de la Celtiberia como contribución de guerra seiscientos talentos, de lo que es posible conjeturar que los celtíberos eran muy numerosos y abundaban en riquezas, a pesar de que habitaban una tierra bastante estéril.

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