El Hotel Oromana está en una encrucijada. La verdad es que siempre ha estado ahí, en un estado de continua incertidumbre sobre su futuro. La teoría nos dice que se trata de una propiedad municipal, con valor monumental, gestionado desde hace decenios por una empresa privada. Cada tanto llega el momento de la renovación de concesiones y afloran todas las dudas sobre su gestión y conservación. La realidad es que, en las últimas décadas, la gestión del hotel ha pasado con más pena que gloria, hasta el punto de que el deterioro de este patrimonio monumental de Talavera es más que ostensible.

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