La desilusión es una exageración de la esperanza. He bajado al centro de Alcalá un par de veces estas navidades para ver el alumbrado con los niños, con la esperanza de contagiarme, siquiera en dosis homeopáticas, de eso que llaman el espíritu de la Navidad. El contexto, desde luego, no ha ayudado mucho a estos humildes propósitos.

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