Alcalá de Guadaíra ya cuenta con su primer negocio dedicado exclusivamente al café de especialidad. Se trata de Cafés MyWay, una iniciativa liderada por la empresaria local Lidia Zafra, que ha decidido plantar cara a un mercado saturado por las grandes multinacionales con una propuesta radicalmente distinta: calidad extrema frente a volumen industrial.

El proyecto nace de la inquietud de Lidia por conciliar la vida familiar con un negocio propio que reflejara su pasión por el café de alta gama. Sin embargo, no es una aventura improvisada. Junto a ella, aunque en segundo plano, se encuentra su marido, Sergio Robles, quien aporta un perfil técnico clave. Robles ha dedicado años al análisis técnico de maquinaria de café, una experiencia que permite a la marca hilar muy fino en los procesos de elaboración y selección, garantizando que el producto final cumpla con los exigentes estándares del café de especialidad.

David contra Goliat en el mercado cafetero

«Es difícil hacerse un hueco cuando compites contra empresas que invierten grandes cantidades en publicidad y cuentan con equipos enormes», reconoce la fundadora. Mientras la industria apuesta por bajar precios sacrificando la materia prima y automatizando el trato, Cafés MyWay busca recuperar el contacto personal. Su estrategia se basa en la pedagogía sobre el producto y en ofrecer un grano que nada tiene que ver con el café comercial que se encuentra en los supermercados.

La marca, que poco a poco se está dando a conocer entre los vecinos de Alcalá y fuera de la localidad, opera con una estructura ligera pero experta, lo que les permite cuidar detalles que las grandes fábricas pasan por alto.

Arte local y familia en el etiquetado

Ese carácter artesanal se respira incluso en el empaquetado. Lejos de los diseños digitales producidos en masa, las etiquetas de Cafés MyWay siguen un proceso manual. Los diseños se conceptualizan en familia y posteriormente son ejecutados a mano por una ilustradora local (profesora de pintura de la hija pequeña de la pareja), quien plasma las ideas en papel con técnicas tradicionales.

Dentro de esta colección destacan dos ediciones muy especiales diseñadas por los hijos de Lidia y Sergio. El mayor, de 12 años, ideó la etiqueta del dragón el el café «El Mítico», mientras que la pequeña, de 9, fue la artífice de la sirena en «El Pacífico». «Es nuestra forma de entender el negocio: implicación personal, arte hecho a mano y calidad técnica, todo desde aquí, desde Alcalá», concluye Lidia.

Una apuesta valiente que demuestra que, en el mundo del café, el tamaño de la maquinaria importa menos que la calidad del grano y la pasión de quien lo selecciona.