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Boicoteadores del tráfico
La Ventana

Galería de prescindibles: incívicos en doble fila

¡Sois tantos! ¡Y tan orgullosos de vuestro incivismo! Ya os he escrito antes, cuando os habéis disfrazado de botelloneros, de niñatos a escape libre, de discotecas a cuatro ruedas. También cuando hacéis que vuestros perros caguen por vosotros en aceras y parques. Otra vez os lo dediqué cuando berreáis en cualquier concentración de congéneres.

Hoy me centraré en vuestra faceta de obstaculizadores del tráfico. Soy el que pasa a vuestro lado en coche o en moto jurando en arameo cuando decidís cortar una calle aparcando en doble o triple fila a la puerta de colegios, institutos, supermercados, centros de salud…

Debo reconocer que mis incívicos favoritos son los que propician colas enormes –¡10, 15, 20 coches!–en la puerta de los colegios. Cuidadosamente alineados para obstaculizar el tráfico por ese carril sin menospreciar otros objetivos no menos deseables; taponar los pasos de peatones por si se puede propiciar un atropello y obligar a los conductores a circular en dirección prohibida –¡y en cambios de rasante!– por si cae un choque frontal y os alegra la tarde.

También debo confesar que en mis primeros avistamientos de vuestras becerradas me esforcé por encontrar atisbos de empatía y comprensión; no hay espacios para dejar el coche, queréis evitar desplazamientos peligrosos de vuestros cachorros… Pronto se me desplomaron las empatías cuando comprobé que despreciáis espacios de aparcamiento libres junto a vuestro coche para uniros a la manada bloqueadora.

No estáis solos, no os sentís concernidos ni culpables ante las molestias y/o peligros que causáis al resto de conductores. Creo que no son una consecuencia indeseada, un efecto colateral de vuestro incivismo. Os llena sentiros parte de algo, fuertes en vuestra enorme fila de incívicos, cómplices de algo tan estúpido pero –para vosotros– tan atractivo como fastidiar gratuitamente a los demás. Arropados por el contundente, poderoso, estúpido y nefasto argumento de ¿y por qué no, si nadie me lo impide? ¿La Policía Local? Ni está ni se la espera.

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Sobre el autor

Juan Antonio Muñoz

Juan Antonio Muñoz

Licenciado en Filología Inglesa. Profesor en el I.E.S. Albero.

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