La artista alcalareña Gloría Martín. Galería Birimbao

La artista alcalareña Gloria Martín vuelve a situar su nombre entre los más destacados del panorama artístico andaluz con Plinto, zócalo, cornisa, la exposición que puede visitarse hasta el 17 de enero de 2026 en la Galería Birimbao, en Sevilla. Se trata de su cuarta muestra individual en este espacio, con el que mantiene una estrecha relación profesional, y llega además en un momento especialmente relevante de su trayectoria, tras haber recibido recientemente el Premio Internacional Ciudad de Sevilla en la Real Fábrica de Artillería.

En esta nueva propuesta, Gloria Martín desplaza deliberadamente el foco habitual de la pintura para dirigirlo hacia los márgenes: aquellos lugares donde las cosas se sostienen, se apoyan y comienzan a existir antes de ser plenamente visibles. Plintos, zócalos y cornisas —elementos auxiliares, ornamentales y a menudo invisibilizados— se convierten aquí en protagonistas de una reflexión artística que mira hacia abajo y hacia arriba al mismo tiempo.

El proyecto parte de la pintura y la cerámica, entendidas no como objetos cerrados, sino como huellas de un proceso más amplio. En ese diálogo aparece de fondo una tradición muy ligada a Sevilla: la de los pintores que aprendieron el oficio en talleres de cerámica, entre hornos, esmaltes y piezas que pasaban de la mano al fuego. Una herencia silenciosa que atraviesa estas obras como un murmullo constante.

Si en trabajos anteriores la cerámica surgía desde una mirada casi arqueológica, como vestigio o reliquia, en Plinto, zócalo, cornisa aparece desde la experiencia directa con el material, desde el tacto y la convivencia con su fragilidad y su permanencia. Gloria Martín pone el acento en lo ornamental, en aquello considerado tradicionalmente «arte menor», pero que define de forma decisiva nuestra manera de habitar lo cotidiano.

Ornamentación

La exposición se apoya también en un estudio de la ornamentación cerámica sevillana de la segunda mitad del siglo XX, en su tensión entre lo local y lo moderno, para desplegar una búsqueda de raíz y de belleza alejada de la idealización. La pintura actúa aquí como método: encuadra, intensifica y revela aquello que suele quedar fuera del plano principal.
Con esta muestra, la creadora consolida una trayectoria presente en importantes colecciones públicas y privadas —como las del Ministerio de Cultura, el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo o la Universidad de Sevilla— y reafirma una mirada artística que encuentra sentido en los bordes, en los procesos y en la memoria material que sostiene la forma antes de que esta se manifieste.