Pasada la resaca de las elecciones andaluzas, muchos alcalareños se aventuran a extrapolar datos de cara a las municipales de 2027. Sin embargo, esta regla de tres nunca ha funcionado. Eso sí, deja entrever tendencias y comportamientos. El PP de Alcalá parece contento con el resultado. Han ganado las elecciones en la ciudad por segunda vez consecutiva. Suman más votos, pero bajan en porcentaje porque la subida de la participación no les ha favorecido. Con Juanma Moreno como candidato ha ganado, pero imagínense en unas municipales partiendo desde la oposición y sin un liderazgo claro. En el PSOE no están para tirar cohetes, porque pierden otra vez, aunque las expectativas eran desastrosas y el resultado solo ha sido malo. En las locales parten desde el gobierno, con un mandato, de momento, más tranquilo que los anteriores. El caso de Vox es particular. Prácticamente calca en las autonómicas el resultado de las locales con una diferencia de un puñado de votos. Quizás sea el único partido al que la regla de tres le podría funcionar, porque los votos son atribuibles a la marca, y el suelo y el techo electoral están por ahora en la misma cota.
En la izquierda, el resultado de Por Andalucía revela que hay más de 2000 personas que en Alcalá no tienen un proyecto político consolidado al que votar en mayo de 2027. Recordemos que IU y sus partidos satélites fracasaron estrepitosamente en las últimas elecciones, destrozando la implantación que tenían en Alcalá. Queda por ver si Izquierda Alcalareña es capaz de capitalizar este electorado. Habrá que estar atentos también al andalucismo. Adelante Andalucía se ha convertido en tercera fuerza en las autonómicas y rozó el concejal en las últimas municipales. Con este empuje, tiene más cerca el objetivo local. Esto complica la vida a AxSí, actualmente en el gobierno y con un resultado muy pobre en las autonómicas. Su papel en el gobierno local, en cambio, le da una proyección en Alcalá muy distinta y el resultado será diferente, aunque es muy probable que cambien las expectativas y los horizontes electorales. Y ojo con la ardilla, que puede hacer temblar al «populismo patrio». A un año vista, se puede intuir que no habrá mayorías y que la puerta a las sorpresas está abierta. Es pronto para quinielas.
