La Hermandad de la Borriquita de Alcalá de Guadaíra celebró este sábado 14 de marzo el 25 aniversario de la bendición de la Virgen de la Oliva, titular mariana de la corporación del Domingo de Ramos, con una jornada conmemorativa en la parroquia de San Agustín que reunió a numerosos hermanos y fieles en torno a una efeméride especialmente significativa para la vida de la hermandad y de la comunidad parroquial.
El acto contó con la presencia del arzobispo de Sevilla, José Ángel Saiz Meneses, quien compartió públicamente la celebración y destacó el carácter especial de la jornada para la corporación alcalareña. «En Alcalá de Guadaíra hemos celebrado el XXV aniversario de la bendición de la imagen de la Virgen de la Oliva, titular de la Hermandad de la Borriquita, en la parroquia de San Agustín. Fiesta grande para la Hermandad, la Parroquia y la Ciudad», señaló.
Durante la conmemoración, el arzobispo recordó además el significado espiritual de esta advocación mariana para los fieles, subrayando que «la Virgen de la Oliva nos enseña a caminar como hijos de la luz y a ser testigos de Cristo en medio del mundo».
La Virgen de la Oliva es una de las imágenes más queridas del panorama cofrade alcalareño y acompaña cada Domingo de Ramos al misterio de la Entrada de Jesús en Jerusalén, titular cristífero de la Hermandad de la Borriquita. Desde su bendición hace ahora veinticinco años, la devoción a esta imagen se ha ido consolidando entre los hermanos y devotos, convirtiéndose en un referente dentro de la vida religiosa y cofrade de la ciudad.
La parroquia de San Agustín, sede canónica de la hermandad, acogió esta celebración que sirvió también para recordar el camino recorrido por la corporación durante este cuarto de siglo, así como el papel que desempeña la Virgen de la Oliva en la espiritualidad y la identidad de la hermandad.
El aniversario se vivió como una jornada de acción de gracias y convivencia entre hermanos y fieles, en una cita que reafirma el arraigo de la Hermandad de la Borriquita en la vida religiosa y social de Alcalá de Guadaíra y la continuidad de la devoción a su titular mariana tras veinticinco años de historia.
