La cirugía se ha consolidado en los últimos años como una opción terapéutica eficaz para mejorar de forma significativa la calidad de vida de los pacientes con enfermedad de Sudeck, también conocida como síndrome de dolor de dolor regional complejo (SDRC). Esta patología, caracterizada por un dolor persistente e intenso, tiene un importante impacto funcional y sus síntomas son difíciles de controlar con tratamientos convencionales. Es por ello por lo que los especialistas afirman que, en pacientes correctamente diagnosticados, el abordaje quirúrgico representa hoy una alternativa capaz de reducir el dolor, mejorar la función y frenar la progresión de la enfermedad.
El doctor Alejandro Liñán, especialista en Traumatología y Cirugía Ortopédica del Hospital Quirónsalud Sagrado Corazón define este síndrome como “una enfermedad que aparece generalmente tras un traumatismo, una cirugía o una lesión aparentemente leve y que se caracteriza por un dolor intenso y persistente acompañado de cambios en la sensibilidad, en la coloración de la piel, aumento de la sudoración y rigidez”. Estas características, junto con su dificultad diagnóstica, convierten al síndrome de Sudeck en uno de los trastornos de dolor más incapacitantes, tal y como destaca el doctor Liñán: “La dificultad para controlar los síntomas con tratamientos convencionales hace que muchos pacientes sufran durante largos periodos de tiempo, con un deterioro progresivo de su calidad de vida y un importante impacto psicológico asociado al dolor crónico”.
El manejo de esta patología ha evolucionado de forma notable en los últimos años debido al desarrollo del tratamiento quirúrgico específico, que busca, más allá del alivio del dolor, mejorar la funcionalidad de la extremidad afectada, reducir la dependencia farmacológica y frenar su progresión. “El tratamiento quirúrgico se basa en actuar sobre determinados nervios implicados en que el dolor persista, lo que permite interrumpir los mecanismos que mantienen el cuadro doloroso”, explica el doctor Liñán.
Los especialistas coinciden en que, a pesar de que se trata de una patología poco frecuente y de diagnóstico complejo, el abordaje quirúrgico ha demostrado ofrecer mejoras clínicas relevantes en un porcentaje elevado de pacientes, llegando en algunos casos a la desaparición completa de los síntomas. “La experiencia acumulada y los resultados publicados muestran que los beneficios de la cirugía pueden mantenerse en el tiempo, por lo que se puede hablar de una mejoría física y emocional, una recuperación significativa de la autonomía y de la posibilidad de que muchos pacientes retomen una vida activa y funcional”, concluye el doctor Liñán.


