El Museo de la ciudad ha acogido una nueva entrega especial del ciclo Paisaje Invitado, en esta ocasión el número 6, y que protagoniza la primera obra de Emilio Sánchez Perrier de la colección pictórica municipal. El cuadro, titulado Barca en Alcalá de Guadaíra, es un trabajo del que es, considerado por todos, maestro de los pintores paisajistas de la Escuela de Alcalá, es una adquisición de la Delegación de Cultura, Patrimonio y Museos.
El delegado de Cultura, Patriminio y Museos, Christopher Rivas, ha señalado la importancia de esta adquisición porque «es el primer cuadro de Sánchez Perrier que pasa a formar parte de la colección municipal, y es una obra clave para entender la tradición paisajística de la ciudad». Se trata de una pintura, que forma parte de la tradición de la Escuela de Alcalá, y que nos transporta a la ribera del Guadaíra, donde la naturaleza queda reflejada en una escena de gran realismo y expresividad.
Rivas, ha agradecido al Doctor en Historia del Arte, Juan Ramón Barbancho, su valiosa intervención durante la presentación de la obra, que corrió a su cargo. «Su amplia experiencia y conocimiento en el ámbito del arte nos ha permitido profundizar en el legado de Sánchez Perrier y en la importancia de esta pieza dentro del contexto artístico de Alcalá de Guadaíra». Para concluir, invitó a la ciudadanía a visitar el Museo para admirar esta obra que forma parte del legado artístico de la ciudad.
«Barca en Alcalá de Guadaíra» de Emilio Sánchez Perrier
Se trata de una pintura realizada al óleo sobre tabla, de 23 x 36 centímetros, fechable en la década final del siglo XIX. Representa una vista del río Guadaíra con una barca sobre sus aguas, con características conceptuales y plásticas propias del naturalismo.
Emilio Sánchez Perrier (1855-1907) fue un pintor nacido en Sevilla en 1855 y fallecido en Alhama de Granada en 1907, y fue una de las figuras más destacadas del arte paisajístico de su época. Con una técnica depurada y un enfoque en la luz y el color, logró capturar la esencia de la naturaleza andaluza, especialmente los paisajes de su tierra natal y de Alcalá de Guadaira. Su obra es un claro ejemplo de la influencia del impresionismo francés, que transformó profundamente la pintura de paisaje en España a finales del siglo XIX. A través de su trabajo, dejó un legado que sigue siendo estudiado y admirado por su habilidad para plasmar la realidad en el lienzo de forma vibrante y luminosa.


