Las obras del Centro de Interpretación del Castillo y de todo su entorno avanzan a buen ritmo y empiezan a dejar ver una transformación pensada para integrarse mejor en uno de los espacios más simbólicos de Alcalá. La alcaldesa, Ana Isabel Jiménez, ha visitado recientemente los trabajos para comprobar sobre el terreno cómo evolucionan unas actuaciones que apuestan por una imagen más limpia, tradicional y respetuosa con el patrimonio.

Uno de los cambios más visibles está en el edificio anexo al centro, donde se está eliminando gran parte del revestimiento cerámico para sustituirlo por mortero blanco, una solución más acorde con la estética histórica de la zona. A ello se suma la recuperación del pavimento de ladrillo en el tramo final de la calle Santa María y en el entorno inmediato del centro, además de una jardinería que vuelve a apostar por elementos clásicos como los naranjos en alcorques.

El proyecto también ha replanteado algunos elementos arquitectónicos para reducir el impacto visual. Así, se elimina el pórtico de la entrada principal del Centro de Interpretación, que será sustituido por una solución más ligera y discreta. La terraza superior del depósito se mantendrá sin acceso público para evitar la instalación de barandillas o petos que puedan romper la vista del conjunto patrimonial.

Otro de los aspectos singulares de la intervención es la sustitución de barandillas y luminarias modernas por diseños más acordes con el entorno histórico. Para ello se reutilizarán elementos urbanos retirados del Puente de Carlos III, como farolas y barandillas de forja, reforzando la coherencia estética del conjunto.

Las obras forman parte de una actuación más amplia vinculada a un plan financiado con fondos europeos y no se limitan únicamente al edificio del centro. La intervención alcanza también la plaza situada ante el Santuario, con la idea de conservar un espacio muy reconocible para los vecinos, pero adaptado a los usos actuales, donde conviven el ocio, el turismo y la vida cotidiana.