Desde que los homos empezaron a considerarse más humanos que animales, comenzaron a venerarse a los primeros ídolos que, en sus comienzos, se equiparaban a dioses. Se trata de un fenómeno social muy necesario mediante el que las personas hemos buscado, a lo largo de los siglos, guías, referencias y aspiraciones que cristalizamos en la figura de un ídolo.
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